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martes, 5 de marzo de 2019

Cosas que he aprendido en mis estancias en Youtube. Trampantojos


Confirmando que no voy mal encaminada, o apuntando a que esto se pilla rápido, compruebo que la marca de maquillaje que lo está petando, Identy, se anuncia como el corcho que viene a tapar un agujero enorme: el del maquillaje natural. Natural, sí. Aunque creo que no tanto en el sentido 'cara lavada' como en el de ingredientes naturales, veganos, sin tóxicos y sin crueldades animales. Inaudito, dicen. Pues bueno.

Me da que lo de 'natural' juega a moverse en los dos sentidos; porque tan natural no será si al final te maquillas, pero la idea es maquillarte para parecer poco o nada maquillada. De lo que hablaba en otra entrada de esta sección. Y se entiende el concepto: al igual que el colorete potencia o simula un rubor favorecedor y saludable que podemos tener o no, ponerse en la cara cosas que salen directamente de la madre naturaleza pero no la perjudican (ni al salir ni al volver a ella) es mimetizarse con el entorno. Como sentarse en medio de una pradera a comer una manzana.
  
Hoy me noto inspirada. Y, quizá porque he desayunado bien, tengo la sensación de que lo voy captando. De hecho, cada vez me sé más trucos. Copio un pequeño listado.

-  Frotar el puente de la nariz con un pañuelo de papel o con la mano, para que se vea la piel y parezca que no nos hemos maquillado (después de haberlo hecho). Consejo de it-girl francesa. 

-  Pintarse pecas en donde favorecen, con el mismo propósito (las neuronas deciden, en cuestión de milésimas de segundo, “si se le ven las pecas, no debe llevar maquillaje”).

-  Aplicar colorete en crema justo después de la base (si se aplica base) y antes de corrector, polvos, etc., para que se funda y parezca que es un rubor. Lo que los ingleses llaman la cara ‘english rose’, y el resto de la humanidad un aspecto lozano.


-  Dar algo de color (colorete o bronceador) en la raíz del pelo y cerca de la punta de la nariz, porque al parecer son lugares en los que el sol pega; y lo que se pretende es, eso, que parezca que ha pegado.


-  Seguir la regla del tres (en el lado derecho) y el tres al revés (en el izquierdo) al aplicar el bronceador; es decir, en la sien, bajo el pómulo y en el mentón, para crear una sensación de contorno (otro día me meto con lo de luces y sombras, que es todo un tema).


martes, 19 de febrero de 2019

La magia del camaleón



El maquillaje tiene mucho de magia: torna al patito en cisne, a la sosa en pizpireta y a la bibliotecaria en femme fatale, metafóricamente hablando. Pero os diré que existe en España una firma que ha elevado el elemento mágico de los afeites a la categoría de lo real. Camaleón no es en realidad una marca unicornio, pero lo parece, porque en cosmética la apariencia es fundamental; y además porque me da la gana, que esto de la belleza empodera una barbaridad, hoy os voy a hablar de ella.


Por lo que he leído, la firma camaleónica de aspecto 'indie' nació en realidad como una rama de la tradicional y ecológica Armonía, pero ha camuflado con tal virtuosismo su origen, y luce tan juvenil y moderna, que, como decía aquel famoso político socialista, ya no la reconoce ni la madre que la parió.


Entre sus productos, expuestos en los escaparates de muchas farmacias, destaca la gama de maquillaje "magic". El Magic Blush, viene en color negro y azul, pero cambia de tono al roce con la piel (¿cómo se os queda el cuerpo?) y proporciona un rubor con distintos matices de rosa. 


Los efectos del lápiz labial, Magic Colour Stick, inspirado en el pintalabios mágico marroquí, también oscilan entre una gama de rosas y rojos, dependiendo del PH de la piel. Lo del PH como lo de los sulfatos, aún tengo que estudiármelo. En mi época se llevaba el neutro, pero en este mundo las cosas mutan tan deprisa...



martes, 5 de febrero de 2019

Cosas que he aprendido en mis estancias en Youtube. Los tropecientos pasos (y la posibilidad de saltárselos)




Por lo que voy viendo, completar un maquillaje de alfombra roja o pasarela puede llevar varias horas. Pero también es cierto que la mayor parte de las mortales no nos enfrentamos cotidianamente a flashes, primeros planos y las despiadadas críticas de los expertos (y aficionados). Más bien queremos acercarnos al supermercado con un aspecto decente, que no asuste al/la emplead@; caminar por la calle con aire de haber dormido; y poder interaccionar con amigos, conocidos o nuevos humanos dando nuestra mejor cara. 

Así que, para ir simplificando, convengamos en que muchas de las fases de preparación de la piel para que cumpla el doble efecto de resplandecer y ser ocultada en el día a día se pueden saltar, de la base es posible prescindir si se usa bien el corrector, los polvos solo son necesarios cuando se quieren sellar capas o apagar brillos, y todo lo demás (máscara, lápiz de ojos, sombras, bronceador, color en los labios, colorete, etc., etc., etc.) son cosas optativas.

Entonces, ¿no nos ponemos nada? Las gurús dicen que depende. De si queremos tapar un grano o una mancha. De si tenemos más o menos ojeras. De si la tonalidad de nuestra piel es saludable o recuerda a la de algún personaje de mala vida. De lo que queramos ocultar y lo que queramos resaltar. Y de lo que nos apetezca.

En esto del maquillaje, según empiezo a entender, lo primero es corregir y lo segundo añadir. Prueba de ello: la tendencia que arrasó hace unos años, el efecto “no maquillada”, lleva mucho más tiempo que aplicar el conocido trinomio corrector-raya-barra de labios, como puede verse aquí; porque, al parecer, para tener buena pinta sin que parezca que estás maquillada tienes que pasar mucho tiempo maquillándote. Es decir, invertir un buen rato en la fase ‘corregir’ para que parezca que tú te levantas así, sin una marca, sin un granito, sin una mancha, sin ojeras, sin decoloración, sin flacidez, sin color amarillento. Quien tiene la suficiente pericia puede luego salir y pasearse por la vida en plan “mira qué buena pinta tengo”. Para las menos hábiles, o con menos tiempo, esta primera fase puede ser más breve si se parte de un buen lienzo (esas pieles envidiables que solo dan la genética y/o las buenas acciones en vidas pasadas) y se decide que una barra de labios que haga las veces de colorete y un aventón a las pestañas bastan para desviar la atención de una mancha. Lo que viene siendo una parisién de toda la vida, vaya.

Eso he aprendido. Pero sigo en ello.