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jueves, 11 de abril de 2019

Imprescindibles: cepillos de dientes



Anonadada me hallo ante mis dos últimos descubrimientos.

El primero, ¡Bobby Brown es una tía! Sin más comentarios. 

El segundo, de nada sirve gastarte una pasta en instrumental especializado cuando l@s grandes gurús insisten en que las texturas quedan mejor cuando se trabaja con los dedos, la mejor herramienta es el bastoncillo de algodón (ver entrada anterior) y para las cejas nada como un cepillo de dientes. Tal y como se lee. No el que se esté usando para cepillar los dientes, obviamente, sino uno específico para poner las cejas en su sitio, previamente rociado con laca si se quiere que permanezcan. Preferentemente, pequeño; por lo cual, de niñ@. Y hay más: embadurnado de cacao ¡puede ser un fantástico exfoliante de labios! De lo que se entera una…


Cepillos cuquis de Freshly Cosmetics


Así que, decidido: en el próximo supermercado por el que pase me hago con unos cuantos. Seguro que les encuentro más funciones.

...

Nota: Quien esté pensando que con este DIY se olvidará en el cajón esa barra mentolada con arenilla que parece que nunca se va a acabar, y con ello tanto su sabor refrescante como ese efecto verdoso pálido, medio de alien medio de pijo noventero pasando el fin de semana en una estación de esquí, puede apuntarse a esta barra de labios, que además sabe a mojito!

jueves, 14 de marzo de 2019

Imprescindibles: bastoncillos de algodón


En el santoral de la era tecnológica hay que poner tantas velas a San Google como a San Youtube; porque si el primero te responde mucho antes de que San Antonio haya empezado a buscarte novio, el segundo te ofrece clases magistrales de todo lo que se te ocurra sin pedir a cambio monedas. 

Por ello llevo semanas empapándome de tutoriales, comprometida como estoy con este proyecto y más que dispuesta a convertirme en alumna aplicada de l@s grandes maestr@s. Y, tras muchos visionados, he deducido que si hay algo que l@s mejores gurús del maquillaje recomiendan repetidamente son los bastoncillos de algodón. Tal cual. Para aplicar, difuminar, limpiar, … De esas cosas que una siempre debe tener en casa, vaya.

Bastoncillos felices
Aunque no todo es tan simple como podría parecer en un principio, pues el peligro que representan estos aparentemente inofensivos instrumentos parece que va bastante más allá de lo que proclaman desde hace años los otorrinos. De hecho, he leído que resultan tan malos para el medio ambiente que algunos países han comenzado a prohibirlos. 

Así que voy a hacerme con un acopio, pero de los biodegradables. Por ejemplo, estos fabricados con madera de bambú natural de procedencia ecológica y sin BPA (el tóxico Bisfenol A), o estos de algodón ecológico certificado, sin residuos de pesticidas o herbicidas químicos, con soporte de papel biodegradable FSC, libres de perfumes y viscosa, y blanqueados sin cloro ni Dioxin. Buenos para la conciencia, y además bien bonitos.

jueves, 14 de febrero de 2019

Imprescindibles: el pincel Kabuki


Hasta hace poco pensaba que yo decía que no me maquillaba pero en realidad sí lo hacía. Tenía una especie de estuche con pinturas medio ajadas, muchas de ellas con los nombres ya borrados, con el aspecto de las Plastidecor que llevaba al colegio y un aura de reliquias, porque traían recuerdos de “esa vez que para esa boda pensé que…”. El lápiz por si me daba por pintarme la raya del ojo un día, la barra labios porque a veces apetece que tengan “algo de color”, una base que compré para algo y pasado un tiempo empezó a oler raro,… 


Hoy pienso todo lo contrario. Es decir, me maquillaba, pero en realidad no lo hacía. Y lo sé por todo lo que estoy aprendiendo de l@s gurús. Arte, ritual, momento místico, … se llame como se quiera, para l@s verdader@s expert@s maquillarse tiene más de hacer salir un estado interior que de taparse para ocultarlo. Si tu cara refleja pocas horas de sueño, una resaca o un molesto catarro, algo tan simple como ir al supermercado se convertirá en una peregrinación. Sin embargo, si en quince minutos consigues que tu aspecto pase a ser el de una lozana mozuela dispuesta a cualquier aventura, como que sales de casa con otro ánimo. El que querías tener y, gracias a un poco de maquillaje bien puesto, más o menos has logrado.

Con ello no quiero decir que lo haya conseguido, sino que siento que estoy en el camino.

Como casi todo, lo de maquillarse conlleva hacerse con herramientas. Así que he comenzado por las básicas, para ir haciéndome pasito a pasito con un tocador más o menos decente. Lo primero que me ha quedado claro es que necesitaba una brocha Kabuki; es decir, con cabeza plana y muy muy densa, para difuminar, y difuminar, y difuminar, y difuminar,… hasta que la base forma parte de tu piel y el efecto máscara desaparece por completo.

Por el precio y la accesibilidad, me he decidido por esta, que de momento está dando buenos resultados. Al menos, para una principiante. O sea, que no suelta pelos.