Guía de lo último en belleza... O de cómo tratar de pasar en unas semanas del nivel principiante al C2 en el tema de la cosmética patria
Mostrando entradas con la etiqueta sostenible. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sostenible. Mostrar todas las entradas
jueves, 9 de mayo de 2019
Casi casi tendencia
Se supone que a mí me pusieron a hacer esto porque la cosmética patria está en alza dentro y fuera de 'nuestras fronteras', y parece que algunos lo confirman. O, al menos, se dice que Spain está a punto de petarlo. No negaré que me da subidón. Hasta ahora no acababa de tenerlo del todo claro.
Una de las marcas de las que habla el artículo que acabo de citar se me había escapado hasta ahora. Aunque su creador se llama Pedro Catalá y es de Valencia, en su página está todo en inglés y hasta el nombre se lo han puesto en modo guiri. Está claro que aquí todo se hace en la lengua de Kate Middleton. Ay, si Cervantes levantase la cabeza...
'Belleza doce' es bien cara (para mi triste bolsillo) y deduzco que se lo puede permitir. Me llama la atención que dice que vende ciencia, no experimentos. También es eco-amiga y apuesta por lo botánico, lo sostenible, lo sensible y lo que tiene que ser.
Si pillo por ahí una muestra haré un 'momento cobaya'. Por el momento, queda anotada como 'in' (para que se vea que yo adaptarme lo intento).
martes, 12 de marzo de 2019
Noches de vino y rosas
Bueno, ya estoy de vuelta. Llegué, vi y sobreviví... No fue tan horrible, pero tampoco tan glamouroso como imaginé en mis fantasías más polarizadas. Había, jamón, eso sí, (menos mal que la tendencia vegana-cosmética, no ha llegado a las fiestas) y vino (pero de eso hablaremos luego), mucha chica mona, alguna feíta y varios hombres (nota, tengo que empezar a hablar de cosmética masculina, ellos también se cuidan).
Hago esta especie de recorrido previo para entendáis que el ambiente no era tan intimidante como hubiera podido temer, pero tampoco es que estuviera yo en mi salsa (básicamente, a partir de tres personas en una sala que no es la mía, yo ya empiezo a morderme el labio).
Hago esta especie de recorrido previo para entendáis que el ambiente no era tan intimidante como hubiera podido temer, pero tampoco es que estuviera yo en mi salsa (básicamente, a partir de tres personas en una sala que no es la mía, yo ya empiezo a morderme el labio).
Así que me acerqué a dos periodistas de belleza menos canónica (hablar de fealdad en estos tiempos de heterodoxia resulta bastante incorrecto en todas las acepciones del término) que, apostadas junto a la mesa del vino, departían cordialmente sobre los beneficios de la cosmética y la uva. Sí, amigas (a estas alturas os llamo amigas, no porque sienta nada por vosotras, no os vengáis arriba, sino porque he visto que así se hace en otros blogs y ya sabéis que yo lo de la asimilación cultural, antes decía plagio, lo cultivo mucho). Resulta que existe una marca cosmética, Levinred que reivindica el vino tinto como fuente de belleza y juventud.
A mí, la verdad, a medida que iban cayendo copas, mis nuevas amigas me parecían cada vez más guapas y pronto quedó claro que, si bien ellas sabían mucho más que yo de cosmética, del otro tema andaba yo bastante más ducha; así que la conversación, además de agradable, fue un win to win que se dice ahora.
A mí, la verdad, a medida que iban cayendo copas, mis nuevas amigas me parecían cada vez más guapas y pronto quedó claro que, si bien ellas sabían mucho más que yo de cosmética, del otro tema andaba yo bastante más ducha; así que la conversación, además de agradable, fue un win to win que se dice ahora.
Volví a casa con la dignidad intacta. Bueno, intacta, intacta tampoco, porque al asomarme al espejo comprobé que mis labios, libres ya de la pintura ¿permanente?, lucían ese circulito ridículo en el centro, a lo actriz de cine mudo, que proporciona el vino tinto (junto con múltiples beneficios para la piel, no lo dudo). Aun así me desplomé sobre la cama y dormí de un tirón por primera vez en los últimos días.
jueves, 21 de febrero de 2019
Mi gran noche
¡Aaaaaaaaahg! ¡No os lo
vais a creer! ¡Me han invitado a mi primera fiesta beauty! Un encuentro entre
bloggers, periodistas, influencers y demás personajes del mundo de la belleza. ¿Que cómo
me encuentro? Bueno, diría que estoy ilusionada, expectante, ansiosa, histérica,
va por rachas... Lo peor es que aún quedan dos semanas y, conociendo mis
biorritmos, para la víspera del evento habré desarrollado varias dolencias
psicosomáticas, dos o tres eccemas y… horror… la primera enmienda contra el
glamur: cistitis.
Hay dos cosas que vienen
a la mente de un infiltrado en el momento en que se incorpora a un grupo hostil:
¿cuánto tardarán en pillarte y qué hacer para impedirlo? Por el momento tengo
que repasar el glosario, aprender a deslizar en mi discurso, sin sobreactuar, términos
como ‘antiox’, ‘efecto mate’, ‘gloss’… y cualquier cosa que me ayude parecer una
nativa cosmética y no una recién llegada desde tierras 'freakies'.
Y, por supuesto, a los
nuevos miedos se unen los viejos complejos y las cuestiones esenciales: ¿Con
quién hablar? ¿Cómo sujetar la copa? Y sobre todo… ¿qué me voy a poner?
Descartado lo de la grabadora en el sujetador (tendréis que conformaros con mi relato), opto primero por una estética sencilla pero con clase; luego por unos vaqueros carísimos que no lo parecen y una camisa de Zara que pasa por buena (perdóname Amancio); y, por último, por el vestido que me regaló mi ex para el bautizo de su sobrina, y que hubiera repetido en la comunión de la niña si no me llega a dejar por la Libertad (no os engañéis, no era un concepto abstracto, sino una pija de padres progres nacida en la Transición).
Descartado lo de la grabadora en el sujetador (tendréis que conformaros con mi relato), opto primero por una estética sencilla pero con clase; luego por unos vaqueros carísimos que no lo parecen y una camisa de Zara que pasa por buena (perdóname Amancio); y, por último, por el vestido que me regaló mi ex para el bautizo de su sobrina, y que hubiera repetido en la comunión de la niña si no me llega a dejar por la Libertad (no os engañéis, no era un concepto abstracto, sino una pija de padres progres nacida en la Transición).
Ay no… Parezco Pippa Middleton en una
boda de pueblo.
Bueno, relax,
aún quedan dos semanas. Por el momento me voy a la cama con lo último de Ami Iyök, que tiene muy buena pinta. Cosmética de autor dice en su página web. Luego os cuento.
jueves, 31 de enero de 2019
Empezando el glosario: sostenible
Que levante la mano quien no tenga un amigo que te señalará con el dedo
cual poseído por un ultracuerpo ante algo tan aparentemente inofensivo como que
se te pase reciclar el envoltorio de un caramelo. A veces te pegan un susto,
pero en el fondo lo entiendes.
Somos muchos y vivimos en la era del cambio climático, el consumismo sin freno, los mares asfixiados y los recursos en crisis. El agujero en la capa de ozono empuja a no pisar la playa sin protección solar; pero —¡ay!— ese protector contaminará el mar si nos bañamos, y el envase lo hará cuando lo tiremos.
Convivimos con el plástico cual Barbie en el salón de belleza y cada movimiento de tarjeta implica unos gramos más, se prescinda o no de la bolsa. Imposible no sentirse culpable con cada compra, consumo, gesto … Más aún cuando, en el fondo, sabemos que no es absolutamente necesario echar a la cesta ese último corrector de ojeras.
Somos muchos y vivimos en la era del cambio climático, el consumismo sin freno, los mares asfixiados y los recursos en crisis. El agujero en la capa de ozono empuja a no pisar la playa sin protección solar; pero —¡ay!— ese protector contaminará el mar si nos bañamos, y el envase lo hará cuando lo tiremos.
Convivimos con el plástico cual Barbie en el salón de belleza y cada movimiento de tarjeta implica unos gramos más, se prescinda o no de la bolsa. Imposible no sentirse culpable con cada compra, consumo, gesto … Más aún cuando, en el fondo, sabemos que no es absolutamente necesario echar a la cesta ese último corrector de ojeras.
Así que lo pillo: la cosmética sostenible está en alza y tiene motivos para
estarlo. Se trata, al fin, de ser conscientes de que controlar consiste en algo
más que preocuparse por encontrar la tapa del táper. Anotado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



