jueves, 4 de abril de 2019

El elixir de la juventud



Parece que lo de que a cumplir años se asocie oler a abuela tiene su base científica y hay quien se ha preocupado por paliarlo. Aunque para ello han tenido que embarcarse en una expedición Malaspina, llegar hasta la isla de Reunión y sumergirse casi cuatro quilómetros en el océano. Ahí es nada. Y yo en casa limándome las uñas.



Si lo que prometen los creadores de este perfume resulta o no tendrán que contármelo otros, porque se han acabado las muestras a precio reducido, comprarlo cuesta un ojo de la cara y la única tienda física que lo vende está en Barcelona (a donde no tengo planeado ir en breve; no por nada, sino porque el sueldo da para lo que da, y cuando se sale de vinos el fin de semana da para menos). Por el momento, me quedo con que en el video promocional se oyen olas y gaviotas, y con que la página tiene un aire neutro bastante conseguido. Si es que a mí con poco me convencen…

martes, 2 de abril de 2019

Cosas que he aprendido en mis estancias en Youtube. Sobre ojos I




Maquillarse en orden inverso

Al parecer hay un paréntesis entre el antes (limpieza, mascarilla, masaje, sérum, hidratante, protector,…) y el proceso de maquillaje propiamente dicho (la base, el corrector, el iluminador, el colorete, los polvos,…),  y en ese paréntesis es cuando, una vez se ha preparado la piel y todo está listo para tapar y/o destacar, much@s recomiendan curvar las pestañas, aplicar la cantidad que se considere necesaria de máscara en las raíces (no en las puntas, y siempre en zig-zag), limpiar lo que haya quedado fuera y proceder a todo lo que vaya a hacerse en los párpados (base, sombra, lápiz, eye-liner,…). O sea, los ojos lo primero, comenzando por la máscara, y después todo lo demás. Simplemente, porque es lo que más pringa. Lo contrario de lo que se lleva haciendo toda la vida, vamos.

Claro que esto debe ser algo que se hace más bien cuando vas a pintarte un ahumado o embadurnarte el párpado con una de esas sombras que recuerdan a las bolas de discoteca, con toda la evocación fiestera, ochentera y popera que ello conlleva. A mí estas cosas me encantan, pero me pasa con ellas un poco lo que con los vestidos que pillo en rebajas pensando en 'esa ocasión especial' que nunca llega: luego las encuentro en el cajón casi nuevecitas y me recuerdan lo poco que salgo.

Por ello empiezo a entender lo que decía aquel blog sobre sentirse beige; y el porqué de que esté mucho más gastado mi lápiz de ojos beige de Deliplus que, además de barato, es multifunciones. Hay compras que dan subidón (y luego bajón) y otras que ni fu ni fa pero a la larga como que cunden.